Las mil manos del Buda chino

Foto: 20 minutos (EFE)
Ya ha llegado la Navidad. El lunes al llegar de Melilla vi por primera vez encendidas las luces de esta Navidad en la Alameda, aunque no las pude disfrutar mucho. Esta madrugada y mediodía las he podido ver con más atención, aunque apagadas. Está todo muy bonito, creo. A las bolas de Larios (sí, donde se queda siempre, aquellas que arrancaron) se han sumado otras bolas muuuucho más grandes y navideñas, doradas y plateadas, acompañadas de también inmensas campanas navideñas.
Pensaba que el día sólo iba a ir regular. No me gusta que me pasen cadenas a las una de la madrugada, y menos aún si yo me tengo que levantar a las seis y veinte, porque significa que yo no las puedo pasar hasta el día siguiente y creo que es una tontería que te avisen a mediodía de algo que tienes que hacer por la tarde. Pero aún así y pese a mis escasas horas de sueño (putas sábanas, que no se quedaban en su sitio. putas pastillas, que no ayudan a dormir ni hostias) recuperadas en parte (unos treinta minutos) en el tren (el siguiente al que tenía coger, que se me escapó cuando ya llegaba a la puerta), el día ha salido bastante bien.
Llegaba tarde a plató. Habíamos quedado a las ocho y media y yo llegaba a las nueve y diez o así. Al bajar del autobús me llama Mariló que se baja detrás de mí, y vamos corriendo y hablando de lo de siempre, de lo poco que venimos a clase y de lo menos que vendríamos si no fuera por estas prácticas obligatorias. En plató lo he pasado genial. Al calor que siempre tengo allí, aunque yo sé que hace frío menos debajo de los focos, se ha sumado el producido por no dejar de reír. Me he sentido todo ese rato eufórico, como dicen unos, espléndido, como dicen otros. Después he aprovechado la mañana haciendo un mega resumen para el profesor de Psicología Social de la Comunicación, un mega resumen del trabajo que aún no hemos empezado, pero un mega resumen al fin y al cabo. Luego, sobre las dos, he ido al centro a almorzar y ha sido cuando he visto las bolas de Larios (la calle, no el General/Comandante/loquefuera).
Después de almorzar Antonio se ha subido en mi bus porque Sandrita está de vacaciones en el Caribe y ya no van juntos, y me he tomado un café con él durante una hora. Así que hemos aprovechado para hablar, más yo que él, y recuperar algo del tiempo perdido que dejamos colgado hace ya bastante tiempo. A continuación, la clase de Psicología ha estado bastante bien. No me detendré en explicar la hora que hemos perdido intentando oír la película además de verla, ni lo mucho que me ha gustado las dos horas que hemos visto (y quedaba todavía un rato largo). Pero sí concluiré que me lo he pasado genial, no sólo por esto, ya iba en parte alegre. Y, aunque el profesor quizás desde hoy me odie (hasta que lea mi mega resumen y vea nuestro mega trabajo), me-la-pela.
Yupiiii!!!
* No, a Larios no le arrancamos las bolas, al pobrecito. Me refiero a las pelotas, digo a... sí, esos balones tan grandes de mármol. Y tampoco sé, aún, que tienen que ver las campanas con la Navidad, pero seguro que a alguien le gustan y el año próximo hay elecciones, así que toca tirar (estas fiestas, más aún) la casa por la ventana.


3 Comments:
Hola! Posi ke estas perdio! XD
Se te ve poco!
La peli estuvo bien... a ratos si...
Buda chino? Cuantas manos?XD
Ya vas pafavoritos, me pasare mas por aki XD
13/12/06 23:44
por la derecha salen 16 brazos, así que 16 pares de manos...treinta y dos manos...a ver...calculadora de windows...160 deditos!!
qué panzá de dedos de chinas!!!
y qué cosas más raras tienen en las uñas!!!
te agregaré por aquí, el día que tenga tiempo a actualizar el diseño
13/12/06 23:58
el profesor te odia, yo también y felix seguro que seguro.
la vida es puta y quiero asientos de cueero
14/12/06 04:27
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